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jueves, 5 de marzo de 2009

¡Miedo a los fantasmas?


¿Crees en los fantasmas?

En los campos nuestros, los habitantes viven tejiendo historias sobre fantasmas. Cuando era niña estos relatos me daban mucho miedo, y los protagonista de estos cuento hablaban de ello con tanta naturalidad, que hacia que estos parecieran reales. Recuerdo uno en particular.

Muchas personas decían: que por en camino del frente de la casa en que viví, solía aparecerse una mujer con una vasija llena de flores, la cual llevaba sobre su cabeza. y un sin numero de cosas mas.


Pero un día eran aproximadamente las 2 de la mañana, cuando alguien llega a nuestra puerta llamando incesantemente: compadre, compadre, compadre ha brame la puerta por favor, ¡de prisa!. La persona que llamaba se escuchaba muy asustada, pensé que alguien le perseguía para matarlo, o algo por el estilo.


Mi padre abrió la puerta. Era Sergio un policía del lugar, que estaba encargado de cuidar una finca de caña de azúcar de un coronel, el era compadre y medio primo de mi padre. Se notaba que estaba en sumo estado de embriaguez.


Sergio lo conocía como un hombre valiente, que no le temía a nada, pero en aquella ocación estaba fuera de sus casillas.


-Compadre, que le pasa? Le pregunta mi padre.

Sergio - Pues nada compadre mire usted que desde hace un buen momento hay un perro que me viene siguiendo y hasta tube que dispararle un par de veces, pero el condenado perro no me deja en paz.


-Mi padre. -Compadre quiere que lo acompañe hasta su casa? -Pues si no es mucha molestia compadre.


Mi padre, se preparo y se fue a acompañar a Sergio que vivía a un kilómetro aproximada mente de mi casa, vivía en medio de la finca de caña que cuidaba.

Mi madre y yo no podíamos dormir esperando el regreso de mi padre haber que había pasado.


Cuando mi padre regreso mi madre y yo le preguntamos que había pasado? - Mi padre nos respondió que nada, que durante el camino no habían visto nada, ni mi padre de regreso tampoco, que había dejado a Sergio quien se disponía a cenar. Y de ese modo regresamos a dormir.


Aunque la casa de Sergio estaba situada en medio del cañaveral, quedaba encima de una colina, y desde allí se podía ver a los lejos toda la plantación de caña y hasta mi casa. La casa era muy grande pero aun estaba en constitución, le faltaban la mayorías de las puertas y ventanas, solo había habilitado un par de habitaciones, bien en el centro de la casa, pero la entrada no tenia puerta, y desde la puerta de entrada se podía ver el comedor.


A mi en particular me gustaba mucho visitar esta casa por lo lindo de la vista, aveces iba y pasaba tardes enteras con su esposa, que era una hermosísima mujer que el había llevado de la capital, pero que el no dejaba salir a ningún lado, la tenia como presa. como pájaro enjaulado.


Pues bien al día siguiente en la mañana, me dirigí a casa de Sergio. En la puerta estaba su esposa barriendo unos vidrios en el piso. ¿que paso, le pregunte? - Resulta que después que tu padre se fue, Sergio se quedo sentado, de espalda a la puerta, y cuando se dio la vuelta pues vio a una mujer vestida de blanco parada en la puerta y Sergio se asusto y le tiro la lampara de gas.


Nunca sabré si esto fue verdad o si solo salio de la mente de borracho de Sergio.

1 comentario:

tresa dijo...

Hola! yo pienso que con el alcohol, tendría alucinaciones!!
!saludos!